Miss Sarajevo


Bienvenido a Sarajevo

Bienvenido a Sarajevo

Este es quizá el post que más me ha costado escribir. Asimilar ciertos sentimientos que experimentas durante un viaje e intentar pasarlos a palabra escrita no es siempre una tarea fácil. Así que sin florituras, sin rodeos ni más dilación intentaré contar lo que fue para mí Sarajevo.

Nunca tuve interés en ir a Sarajevo, si soy sincera, no pensé que jamás pasaría por allí. ¿Por qué? No lo sé, pero no estaba en mi lista de lugares que ver. De no haber ido hasta Hungría en tren quizá no habría atravesado la mitad de un país, Bosnia y Herzegovina, para llegar a Sarajevo. ¿Por qué fui? Porque está allí, y porque escuché una vez que en Sarajevo y no en Estambul es donde en realidad el Este y el Oeste se encuentran, Oriente y Occidente en una sola ciudad. Y es cierto, Sarajevo es eso y mucho más, es también la Jerusalén europea por la de religiones que profesan sus habitantes y la mezcla de templos para adorar un Dios que si existe es el mismo para cada uno aunque ellos aún no lo sepan. Esas religiones y esos dioses que han causado tanta muerte y destrucción en una de las ciudades menos visitadas de Europa.

Sarajevo es diferente, no se parece a ninguna otra ciudad donde haya estado, y eso me gusta. Su gente es diferente, no se parecen a ninguna otra gente que haya conocido, y eso también me gusta. No pensé encontrar un pueblo tan amable, tan dispuesto a conversar, a ser gentil, a ayudar. Fue una de las más gratas sorpresas que he tenido viajando. No sé si me he vuelto una sentimental, pero la gente de Sarajevo me conmovió hasta las lágrimas.

Es curioso cómo cada viaje, cada lugar es visto desde diferentes prismas según la persona. Conversando con una australiana que estaba de viaje y se quedaba en el mismo hostel que yo comenté que nunca había visto tantos cementerios en una ciudad y que prácticamente allá donde mirara había gente enterrada, fueran serbobosnios o bosniaks, la muerte había alcanzado a todos. Sin embargo ella me miró como diciendo: ¿de qué estás hablando? Pronto me di cuenta que la Sarajevo que yo aquí describo quizá sólo existe para mí. Por ello no voy a perderme en explicar qué pasó, el por qué de esa guerra o añadir lo que todos podemos encontrar en Google si tecleamos Sitio de Sarajevo o Guerra de los Balcanes. Eso se lo dejo a los que se perdieron esa parte de la Historia.

heridas de la guerra

heridas de la guerra

ciudad de cementerios

ciudad de cementerios

Lo que yo quiero contar es bien simple. Contar por ejemplo que el Museo de Historia de Sarajevo es un lugar frío, sin calefacción porque no pueden permitirse gastos, el cual a pesar de este inconveniente y de la falta de mantenimiento debería ser visita obligada de todo aquel que se acerque a la ciudad.

Museo de Historia de Sarajevo

Museo de Historia de Sarajevo

Que al caminar por las calles de la ciudad pierdes la cuenta de los edificios que aún conservan metralla de una guerra no tan lejana en la cual los errores cometidos tanto por los directamente implicados como por organismos que se dedicaron a “observar” se traducen en la cantidad de tumbas diseminadas por la urbe. Que hay una avenida tristemente conocida como Sniper Alley o Avenida de los Francotiradores pues allí se apostaban estos para disparar a cualquier persona que apareciese, civil o militar.

restos

restos

Sarajevo

Sarajevo

Que a pesar de tanta barbaridad la gente sonríe, ama, sueña, vive y se siente afortunada de haber sobrevivido. Quizá uno de los ejemplos más conocidos de estas ganas de vivir durante la guerra fue aquel concurso de belleza organizado en 1993 para elegir a Miss Sarajevo, un certamen fruto de la iniciativa de los ciudadanos de una ciudad asolada por obuses y disparos y la amenaza de las tropas serbias que podían entrar en cualquier momento. Un concurso que se hizo mundialmente famoso por la canción de U2 con Pavarotti, Miss Sarajevo y por la pancarta que cargaron sus concursantes el día de la entrega de la corona. Una pancarta que apelaba a la comunidad internacional con un: Don’t let them kill us (no dejen que nos maten). Otro ejemplo de ese intento de sobrevivir dignamente o de añadir cierta normalidad a la vida en la ciudad asediada fue el gesto de Zubin Mehta al estar al frente de la Orquesta Sinfónica de Sarajevo dirigiendo el Réquiem de Mozart en las ruinas de la Biblioteca Nacional. O la mano tendida por Susan Sontag que vivirá en la ciudad durante algunos meses mientras prepara la representación teatral de Esperando a Godot de Samuel Beckett. Gestos que ponían el dedo en la llaga al mostrar una realidad que una gran parte del mundo se negó a ver.

United Nothing (así es como se conoce a las Naciones Unidas aquí)

United Nothing (así es como se conoce a las Naciones Unidas aquí)

Sarajevo queda en mi recuerdo no sólo como la ciudad que fue, sino lo que es hoy en día. Una ciudad que intenta reconciliarse con su pasado y que quizá por ese mismo pasado, no puede ser menos que optimista.

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4 pensamientos en “Miss Sarajevo

  1. Hola!! tu blog está genial, me encantaria afiliarlo en mis sitios webs de turismo y por mi parte te pediría un enlace hacia mis web y asi beneficiarnos ambos con mas visitas.

    me respondes a munekitacate@gmail.com

    besoss!!
    Emilia

  2. Muy chulo… yo visité Sarajevo cuando tenía 14 años, con mis padres y hermanos, apenas unos años antes de la guerra… Durante muchos años la tenía en mi lista de “ciudades favoritas”, junto con Estambul. La zona del bazar, en el centro histórico, era un lugar en el que se estaba realmente bien (a pesar del tiempo lluvioso y frío, en pleno mes de Julio), y la gente era -efectivamente- muy agradable y acogedora. Pero supongo que las apariencias engañan, ya que se estaba fraguando el desastre que sobrevino después. Te hablo del año 1986. Algún día volveré, aunque quizá duela, no lo sé. 🙂 Un beso

    • Alicia,
      ¡Qué experiencia haber conocido la ciudad antes de la guerra! Sí, la zona del bazar sigue siendo muy bonita y pintoresca aunque ahora más turística que antes. Efectivamente recuerda a la preciosa Estambul pero en chiquita. Sí, triste ir y ver aún las cicatrices de la guerra. Yo conocí a muchos yugoslavos en Cuba y hoy por hoy me pregunto de dónde serían algunos pues en aquella época todos eran yugoslavos y no podría decirte si eran bosnios, serbios, croatas. Es triste pensar en lo que pasó, tanto dolor, tanta sinrazón.

  3. Un post fantástico sobre un a ciudad muy especial. La belleza de la ciudad vieja, los parques llenos de tumbas y la hospitalidad de sus gentes marcan a cualquiera que haya pasado por allí. Un lugar donde se aprende mucho de la vida pero también de lo absurdo y cruel de la guerra.

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