Once Upon a Time…the Deutsche Guggenheim


Cuando oímos hablar del Guggenheim, a muchos nos viene a la mente el escultórico edificio neoyorquino que Frank Lloyd Wright concibió para albergar el Museo de Pintura No-Objetiva por allá por los años ’50 del pasado siglo. Otras personas, tal vez por la edad, asocian el Guggenheim con un navío de titanio que se refleja majestuosamente en la ría de Bilbao. Pero quizás son pocos los que saben de la existencia de otras tres sedes de la Fundación Solomon R. Guggenheim, en lugares tan distintos como pueden ser Venecia, Berlín y Abu Dabi.

Museo Solomon Guggenheim, Nueva York. Cortesía de BACACAC. Flickr

De todos estos museos, es quizá el de la capital alemana el menos espectacular, pues su edificio no es el resultado de un proyecto ad hoc, sino que en el inmueble ya existente se readaptaron los espacios que acogerían las exposiciones fruto de la colaboración entre el Deutsche Bank y la Fundación Guggenheim.

Deutsche Guggenheim, Berlín. Cortesía de Wikipedia

En realidad, la sede alemana es una humilde y nada pretenciosa sala de exposiciones alojada en un edificio de corte neo-barroco de los años ’20, lo cual no quita mérito a su programación, la mayor parte de ella muy comprometida con el arte contemporáneo y emergente. Si bien es cierto que el pagar la entrada para exposiciones tan pequeñas puede ser frustrante, el Guggenheim berlinés brinda la oportunidad de visitar gratuitamente sus instalaciones cada lunes. Este es siempre el día de la semana que yo elijo para visitarlo siendo ayer la última con motivo de la exposición de vídeoarte: Once Upon a Time. La muestra, comisariada por Joan Young, curadora asociada del Guggenheim de Nueva York,  consta de 6 vídeos en los cuales cada uno de los autores materializa la ficción-fantasía individual, los sueños y utopías individuales y colectivas. Nombres como Francis Alÿs, Cao Fei, Pierre Huyghe, Aleksandra Mir, Mika Rottenberg y Janaina Tschape se dan cita en Once Upon a Time, cuyos vídeos pertenecen a la colección de la Fundación Solomon R. Guggenheim.

En Whose Utopia, Cao Fei filmó durante días el trabajo en serie y deshumanizador que llevan a cabo los empleados de una fábrica de bombillas OSRAM en China. Mientras realizan las mismas tareas cada día, los trabajadores de la fábrica -como cualquier persona- sueñan despiertos, tienen proyectos, expectativas. Sueños que difícilmente pueden cumplirse con unas condiciones de trabajo tan poco inspiradoras, donde la alienación es la tónica diaria.

Francis Alÿs recurre a la mítica noción de que la Fé mueve montañas, con el vídeo Cuando la fé mueve montañas, en el cual 500 personas, voluntarios, palean arena de una duna en el extrarradio de Lima para poder moverla 10 centímetros de su lugar original, demostrando que las cosas no siempre tienen que ser como son y que el trabajo colectivo puede alcanzar grandes metas.

Con First woman on the Moon Aleksandra Mir despliega un espectáculo con ciertos tintes circenses o de feria para hacer una especie de recreación-parodia de la llegada del hombre a la luna, sólo que en este caso es una mujer la que corona un cráter de arena hecho en una playa holandesa, siendo una crítica a la famosísima frase de Neil Armstrong, “es un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la Humanidad”. Su versión feminista de la llegada a la luna, no deja de ser festiva, graciosa, esperanzadora.

One Million Kindgdoms es el nombre del vídeo de Pierre Huyghe que también aborda la temática de la supuesta (?) llegada del hombre al cuerpo celeste, protagonizado por Annlee -el personaje manga que aparece en muchas obras de Huyghe- que mientras camina por un extraño paisaje montañoso reproduce frases dichas por Neil Armstrong durante su expedición pero también textos de Viaje al centro de la Tierra de Julio Verne.

Las otras dos integrantes de la exposición, Mika Rottenberg y Janaina Tschäpe, dan a luz un mundo muy peculiar. Con Dough de nuevo la temática de la fábrica y del trabajo alienante salen a relucir en el trabajo de Rottenberg, mientras que en Lacrimacorpus, el vídeo de Tschäpe, un extraño ser cuyo nombre evoca el llanto no deja de dar vueltas y más vueltas alrededor de sí mismo dentro del palacio de Ettersburg, cerca del infame campo de exterminio de Buchenwald.

Once Upon a Time (Érase una vez)… como siempre comienzan los cuentos de hadas.

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4 pensamientos en “Once Upon a Time…the Deutsche Guggenheim

    • Hola Jose Luis,

      Muchas gracias, la verdad es que tengo pendiente escribir sobre muchos museos de Berlín y en general la escena contemporánea de la ciudad, pues es una urbe muy creativa y viva.
      Saludos,

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