Ulan Bator, un sueño hecho realidad: segunda parte


Junto al Palacio de Matrimonios está el Templo de Choijin, un templo-museo de principios del siglo XX en el cual hay bonitos tangas y máscaras tsam, esculturas de Zanabazar -el más famoso artista mongol-. En este mismo templo se hacen espectáculos de baile y canto durante el verano a las 5 de la tarde. Hace unos años la entrada para ver estos espectáculos era gratis, ahora cuesta unos 5 euros al cambio. Cosas del turismo, muchas cosas han subido de precio, muchos lugares se han de alguna manera corrompido, algo comprensible, el turismo conlleva este tipo de cosas. Aún así después de dar un paseo por la ciudad volvemos a las 5 para ver el espectáculo. Es bien interesante escuchar el khöömii, un canto de garganta típico de estas tierras que impresiona a cualquier oyente. Además de canto y danza aparece una contorsionista muy joven que hace maravillas con su cuerpo, luego se cierra el espectáculo con el baile de las máscaras Tsam. Al salir del templo estamos hambrientos y justo a un costado encontramos un restaurante que nos parece una buena opción, se llama Veranda y está situado en una segunda planta con terraza. Pedimos una mesa, logramos conseguir una en la susodicha terraza, con vistas al templo y a unos edificios que parecen sacados de Beirut o Sarajevo por el estado de semidestrucción que ostentan. El restaurante está lleno, sirven comida occidental, mediterránea y tienen un servicio muy cuidado. Pedimos dos copas de vino y unas carnes y nos dedicamos a disfrutar del placer de comer mientras conversamos sobre este maravilloso país. Al anochecer volvemos al hostel, ha sido un día muy largo y aún quedan cosas que ver mañana, además de buscar con qué compañía hacer el tour al Gobi.

Por la mañana tenemos la interesante tarea de buscar con qué hostel hacer el tour por Mongolia y cuál de todos los itinerarios, pues hay varios. Hablamos con los de nuestro hostel, la UB Guesthouse, pero no nos convencen, así que vamos a otros hostels a preguntar. El precio por cada tour depende de los días y de la cantidad de personas que lo hagan, con lo cual Iván y yo decidimos buscar otras dos personas para hacerlo y así abaratar los costes. En Golden Gobi Guesthouse nos atienden muy bien, es un negocio familiar y eso se nota, todos son muy atentos con nosotros, nos explican bien los diferentes recorridos que hay y cuántos días son necesarios para hacer el recorrido del Gobi. Tenemos una semana justo, así que decidimos no hacer el de Mongolia Central ni la zona de los lagos al norte, sino buscar el desierto, el Gobi, uno de los más grandes del mundo. Ahora que hemos decidido con quién hacerlo y adónde queremos ir, hay que buscar otras dos personas. Nos vamos del hostel a desayunar y a visitar otros sitios de la ciudad. Cogemos un autobús rumbo al  Khar Zakh o Mercado Negro, un mercado gigantesco muy peculiar, situado en una barriada bastante depauperada en la cual no existen calles sino barro y charcos y se ven algunos de los rostros menos amigables de la ciudad. Llegamos aquí porque nos lo recomiendan dos viajeros de Barcelona, pero en realidad se puede prescindir de esta visita, es como un gran mercadillo, nada más. Al volver vamos al Golden Gobi para saber si han encontrado a otras personas que quieran hacer el tour con nosotros y esperando allí vemos a una pareja que hablan italiano que están mirando un mapa y se interesan por hacer algún tour. Me pongo a hablar con ellos y la chica, Susana me dice que es española, de Madrid, y que ellos también disponen de una semana antes de ir a China y que están viendo qué tour hacer. Rápidamente entablamos conversación, desde el principio hay química, son simpáticos, viajeros, han hecho una ruta similar a la nuestra con el tren y también ellos siguen camino a China. En poco tiempo decidimos hacer el tour juntos, ultimamos detalles, hablamos con el jefe del hostel para reservar para el día siguiente y también con ellos compramos los billetes de tren para ir desde Ulan Bator hasta Erlian, la frontera chino-mongola. Una vez hemos resuelto esto Iván y yo volvemos a coger calle para ver los últimos lugares que nos interesan. Primero vamos al Museo Nacional de Historia Mongola, un museo de dimensiones razonables en el cual se hace un recorrido desde el Paleolítico hasta la Historia más reciente cuando en 1990 se acaba la era comunista y la República Popular de Mongolia pasa a ser simplemente Mongolia. 

A través de las 3 plantas del museo podemos hacernos una idea general de este pueblo, sus diferentes etnias -son muchas-, las diferentes vestimentas y costumbres, la religión, la vida de los nómadas, etc. Destaca por supuesto la parte dedicada a la Baja Edad Media y las hordas mongolas, con Gengis Kan al frente asolando gran parte de Asia y Europa.

El otro lugar que visitamos fue el Memorial Zaisan, un monumento en lo alto de una colina que fue construido por los soviéticos para conmemorar a héroes y soldados muertos en diferentes guerras pero también para hacer hincapié en la hermandad soviético-mongola, que vemos en un panel mural de gran dimensión.

Subir hasta aquí bien vale la pena pues las vistas sobre la urbe son magníficas. Al estar aquí arriba nos damos cuenta de cuán diferente es el modelo urbanístico desarrollado en esta ciudad. A pesar de los edificios seriados construidos durante época soviética, Ulan Bator conserva su pasado nómada, rodeada de suaves montañas, ríos y estepas. Es una capital un poco absurda para nuestros cánones occidentales, pero totalmente comprensible dentro de su contexto histórico y social. Está cayendo el sol y se está bien aquí arriba, pensamos en que mañana comienza una nueva aventura, la de atravesar casi toda Mongolia hacia el sur, buscando el desierto. Estamos muy excitados antes lo que nos espera y eso se nota en nuestras caras y gestos. Por la noche casi no puedo dormir pensando en que finalmente voy a ver uno de mis sueños hecho realidad.

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3 pensamientos en “Ulan Bator, un sueño hecho realidad: segunda parte

  1. Qué agradable leer sobre estos recorridos. Mongolia, al menos para mi, es uno de esos países que muchas veces ni se recuerda que existan.
    Hace una década encontraba una especie de diario de un español que trabajaba en Ulan-Bator. Creo que desde entonces no había vuelto a leer de Mongolia.
    Saludos.

    • Hola Ruy,

      Pues sí, de Mongolia se escucha poco, de ahí que ir hasta allá parezca casi la aventura per se. Es un gran país, con sorpresas en cada lugar, tanto a nivel humano como a nivel paisajístico. Si sigues leyendo mi blog podrás leer el recorrido que hice hasta el desierto del Gobi, fantástico.
      Sé que volveré a Mongolia pues me quedó casi todo por ver en ese país tan enorme, y animo a todo el que tenga sed de aventura, a que viaje a Mongolia, no se arrepentirá.

      Un saludo,

      Claudia

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