De paseo por Turingia: Erfurt

Erfurt es la capital del estado de Turingia, región conocida como “el corazón verde” pues en su atractivo paisaje predominan los bosques y valles. Es la región en la cual nació Johann Sebastian Bach, precisamente en Erfurt estudió Martín Lutero, y en Weimar Goethe y Schiller escribieron gran parte de su obras.

Los comienzos de la Bauhaus están en Weimar -ciudad a la cual dedicaré otro post- y un tristemente famoso campo de concentración también fue alojado en estas tierras, el campo de concentración de Buchenwald.

Comenzando por Erfurt, donde hice mi primera parada, cabe decir que a pesar de ser la capital del estado es una ciudad pequeña, tranquila, muy apropiada para el callejeo pues su centro histórico prácticamente está libre de tráfico. Calles empedradas, gran cantidad de iglesias medievales, casitas con entramados de madera, y el precioso Krämerbrücke o puente de los mercaderes que flanqueado por pintorescas casitas se alza sobre el río Gera hacen de la ciudad una agradable visita.

calles de Erfurt

músico en el Krämerbrücke

casas con entramado de madera

El recorrido se puede comenzar en zona del Fischmarkt, quizá el centro del casco histórico. Esta plaza conserva interesantes edificios renacentistas, como la Haus zum Roten Ochsen, hoy un museo de arte o Kunsthalle, o la Haus zum Breiten Herd con una impresionante fachada ricamente policromada, además del Ayuntamiento de la ciudad, no tan antiguo como los edificios anteriormente mencionados.

Haus zum Breiten Herd

Krämerbrücke

Krämerbrücke

A pocos pasos al este del Fischmarkt, junto a la orilla del río Gera, aún se puede visitar la Pequeña Sinagoga de Erfurt, un diminuto edificio de culto del siglo XIX y que debido al incremento de la comunidad judía en la ciudad dejó de servir para oficios religiosos, siendo sustituida por una nueva sinagoga más grande que durante los trágicos acontecimientos de la Noche de los Cristales Rotos en 1938 fue quemada.

Pequeña Sinagoga

Otros relevantes edificios que merece la pena no perderse son la Barfüsserkirche, una antigua iglesia medieval gravemente dañada durante los bombardeos aliados de 1944 y cuya estructura se ha dejado tal y como quedó tras el bombardeo como un recordatorio de las atrocidades de la guerra; el Agustinerkloster o convento agustino donde Martin Lutero ofició su primera misa como sacerdote durante su estancia en Erfurt a principios del siglo XVI; la preciosa Haus zum Sonneborn con su fachada renacentista, y por supuesto, no hay que olvidarse de la catedral de Santa María o Dom St. Marien, imponente por sus dimensiones y su localización en una colina que domina toda la ciudad. Junto a esta se encuentra la no menos destacable Severikirche o iglesia de San Severo, que prácticamente puede ser vista desde casi cualquier punto de la ciudad por sus alargados chapiteles verdes.

Barfüsserkirche

edificios de la Domplatz

Erfurt

Haus zum Sonneborn

noria en la Domplatz

Quien quiera tener una vista de todo el casco antiguo de Erfurt debería subir hasta Petersberg, una antigua ciudadela que alberga algunos interesantes edificios pero cuyo mayor atractivo es su posición como mirador de la ciudad de Erfurt.

Vista desde Petersberg

Si viajas a Erfurt con un presupuesto ajustado la mejor opción es el Opera Hostel, un agradable albergue muy bien localizado cerca de la catedral, con cómodas camas y precios muy económicos, desde 13 euros la habitación con 7 camas y café o té gratis en la cocina. También se pueden alquilar bicis por 10 euros al día.

La gran estafa (Robin Hood a la inversa)

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No se puede dejar de admirar la perfección del golpe. La habilidad de haberlo llevado a cabo a plena luz del día, sin necesidad de pasamontañas ni pistolas. Hemos terminado entregando el dinero de nuestros impuestos a los mismos bancos que nos embargan, a la vez que se recortaba en Educación, Sanidad o Ciencia. Mientras nos preguntamos cómo ha sido posible, los perpetradores preparan ya la fuga, protegidos por esa coartada infalible que es la impunidad.

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David como siempre tan acertado, nos saquean a plena luz del día

Leipzig, ciudad de héroes anónimos

Como mencioné en el post anterior hace unas semanas estuve por Leipzig y esta primera visita a la ciudad sajona me dejó fascinada. Sería difícil poder contar en un post todas las cosas que me gustaron de ella, pero intentaré hacer un resumen y también ir atrás en la Historia para explicar el presente de esta agradable ciudad.

Cuando se habla de Leipzig quizá tres pensamientos vienen ipso facto a nuestra mente: Bach, Napoleón y la Caída del Muro de Berlín con la consiguiente reunificación de Alemania.

estatua de Bach junto a la Thomaskirche (iglesia de Santo Tomás)

Empezaremos por el gran músico  que pasó los últimos 27 años de su vida viviendo y trabajando en Leipzig, donde fue maestro cantor y director musical de la Iglesia de Santo Tomás. El genio compuso aquí obras importantísimas como la Pasión según San Juan, la Pasión según San Mateo, además de numerosos cantatas y motetes. La figura principal del Barroco musical alemán está en todas partes. En sus calles con músicos callejeros, en las iglesias de Santo Tomás o San Nicolás, en el Museo de Bach junto a la iglesia donde trabajó durante casi 3 décadas, en los conciertos de la Gewandhaus y hasta en algunas tartas que llevan su nombre.
Pero Leipzig es una ciudad de músicos, no sólo Bach vivió y compuso en ella, también lo hicieron Félix Mendelssohn-Bartholdy y Richard Wagner, nacido en la ciudad sajona.

Völkerschlachtdenkmal

Napoléon no tuvo tanta suerte en Leipzig, donde en octubre de 1813 se enfrentó a su mayor derrota en la llamada Batalla de las Naciones en la cual murieron unos 80.000 soldados de ambos bandos. Este sangriento enfrentamiento se conmemoró con uno de los mayores monumentos que hay en Europa Occidental, el Völkerschlachtdenkmal o Monumento a la Batalla de las Naciones. Si su exterior impresiona, el interior sobrecoge. Los guardianes de la cripta, de casi 10 metros de altura, invitan al recogimiento y al silencio. Cada uno de ellos representa las virtudes de los soldados caídos: abnegación, coraje, fuerza, fe.

guardianes de la cripta

guardianes

El monumento consta de varios niveles, todos pueden ser visitados, eso sí, hay que estar preparados para las angostas escaleras que llevan hasta lo más alto y desde donde se puede obtener una perfecta vista de la ciudad de Leipzig.

El otro gran acontecimiento que marcaría la historia de esta gran ciudad fue el que tuvo lugar durante el año 1989 y que culminó con la Caída del Muro de Berlín. Para explicar este hecho, hay que ir un poco atrás.

pintura en un muro de Leipzig sobre la Reunificación Alemana

Tras la Segunda Guerra Mundial y la división de Alemania por las potencias ganadoras, Sajonia -el estado donde se encuentra Leipzig- formó parte de la República Democrática Alemana, es decir, la Alemania que estaba bajo la zona de influencia soviética. Los cambios acaecidos a finales de los ’80 -tanto en la Unión Soviética liderada por Gorbachov- como en países del bloque socialista como Hungría o Polonia, fueron un catalizador para que comenzaran las llamadas Manifestaciones de los lunes, primero en Leipzig y luego en otras ciudades de Alemania Oriental. Las manifestaciones de los lunes (Montagsdemonstrationen en alemán) comenzaron el 4 de septiembre de 1989 en Leipzig como una manifestación pacífica por ciudadanos que buscaban un cambio político. Las recientes elecciones ganadas por un partido opositor en Polonia fueron el referente para los ciudadanos de la RDA.

manifestantes de los lunes en Leipzig

Cartel que conmemora las manifestaciones de los lunes

Durante más de un mes se concentrarán cada lunes en las calles de Leipzig más de 70.000 personas bajo un lema “Wir sind das Volk” (Somos el pueblo), apelando a un cambio político sin violencia en su ciudad. Estas protestas dieron lugar a lo que se conoce como la Friedliche Revolution, es decir, la Revolución Pacífica que condujo a la Caída del Muro de Berlín y a la reunificación de Alemania el 3 de octubre de 1990.

Hoy Leipzig es una ciudad bien distinta a como la conocieran Bach, Napoleón pero no tanto a como la vieron los manifestantes de 1989. Junto a sus edificios barrocos y neoclásicos vemos vestigios de los ’40 años de influencia soviética. Aún una gran parte de la ciudad se encuentra en proceso de restauración, algunos inmuebles no tuvieron dicha suerte y han sido demolidos, otros se encuentran en estado ruinoso, todo forma parte del nuevo camino que ha emprendido esta urbe en las últimas dos décadas.

Leipzig de noche

antigua oficina central de Correos

antiguo pabellón de feria

cabinas telefónicas frente a edificios “modelo soviético”

edificio arquetípico de la RDA

Se han abierto interesantes galerías y centros de arte, como puede ser el Spinnerei, en Plagwitz, una antigua hilandería cuyas dependencias han sido sabiamente transformadas en galerías, estudios de artistas, centros de difusión de arte, etc.

Spinnerei, antigua hilandería

Halle 14, dentro de Spinnerei

Spinnerei

Exposición de Christian Brandl en la galería Kleindienst dentro de Spinnerei

Y es que Leipzig es una ciudad muy viva, con una importante comunidad universitaria que le imprime un aire joven y bohemio a la ciudad. Vale la pena callejear por la Karl-Liebknecht-Strasse donde se concentran una gran cantidad de bares, restaurantes y acogedores cafés. También en el mismo centro de la ciudad, justo en las inmediaciones de la Augustusplatz se nota la vibrante vida estudiantil, no hay más que visitar la cafetería-bar-sala de conciertos que es Moritz Bastei para sentirse un eterno estudiante.

antiguo recinto ferial con las dos M, por Muster Messe (feria de muestras)

Leipzig se ha reinventado y como un ave fénix renace de sus cenizas, como antigua y destacadísima ciudad ferial que fue, hoy vuelve a ser una importante cita en la agenda de muchos eventos, para ello la ciudad invirtió en el nuevo recinto ferial, un espectacular conjunto diseñado por la firma de arquitectos GMP.
Y precisamente debido a que alberga importantísimas ferias durante todo el año, Leipzig dispone de gran cantidad de alojamientos, desde hostels a hoteles impagables por mi bolsillo. Quien quiera visitar la ciudad y no gastarse todos sus ahorros debería mirar en el A&O, justo frente a la estación de trenes. El precio de una habitación con 6 camas, baño y televisión, oscila entre 16 y 22 euros, dependiendo del día de la semana y la temporada. La verdad es que merece la pena si se viaja con un presupuesto ajustado,  la comodidad de las camas y la limpieza de las instalaciones es un plus.

Así que animo a todas aquellas personas que quizás estén pensando en viajar por Alemania a que hagan una parada en Leipzig, una ciudad de héroes y músicos.